
En Espita, el pueblo que llamaron «la Atenas de Yucatán», las casonas de doble altura del siglo XIX todavía guardan sus pisos de pasta. Casona Los Cedros fue casa de una familia, después una cantina, y pasó unos treinta años abandonada. Su restauración conservó la casa original, que hoy alberga la recepción y el bar, y levantó alrededor de un jardín tropical de plantas aromáticas las habitaciones, la piscina y la terraza, en un lenguaje contemporáneo.
La piedra, el chukum, la cal, la madera y las fibras naturales, junto con los muebles hechos con artesanos de la región, dan a la casa su textura. Las habitaciones se abren a terrazas sobre el jardín. Y la mesa es parte de la estancia: su restaurante cocina con producto de temporada de productores locales y del huerto de la casa. Desde aquí, Espita se vive a pie, de la plaza a la iglesia de San José.
En la práctica: salidas desde la casa a Ek Balam y el cenote X’Canché, y a cenotes comunitarios como Sac Aua.


Ficha de Casona Los Cedros · Sitio oficial (abre el sitio oficial en otra pestaña)
