Las Casas de la Península

Este tramo forma parte de: Pueblo, cenotes y ciudad amurallada · De Holbox a Bacalar

Tramo · Espita → Seyé

De Espita a Seyé: una parada en el camino

Por Chichén Itzá, Valladolid o Izamal, según sus intereses y el tiempo disponible.

Espita: Casona Los Cedros

Habitaciones de Casona Los Cedros al atardecer, de líneas contemporáneas, entre los árboles y las plantas del jardín tropical.
Crédito: Manolo R. Solís

En Espita, el pueblo que llamaron «la Atenas de Yucatán», las casonas de doble altura del siglo XIX todavía guardan sus pisos de pasta. Casona Los Cedros fue casa de una familia, después una cantina, y pasó unos treinta años abandonada. Su restauración conservó la casa original, que hoy alberga la recepción y el bar, y levantó alrededor de un jardín tropical de plantas aromáticas las habitaciones, la piscina y la terraza, en un lenguaje contemporáneo.

La piedra, el chukum, la cal, la madera y las fibras naturales, junto con los muebles hechos con artesanos de la región, dan a la casa su textura. Las habitaciones se abren a terrazas sobre el jardín. Y la mesa es parte de la estancia: su restaurante cocina con producto de temporada de productores locales y del huerto de la casa. Desde aquí, Espita se vive a pie, de la plaza a la iglesia de San José.

En la práctica: salidas desde la casa a Ek Balam y el cenote X’Canché, y a cenotes comunitarios como Sac Aua.

La iglesia de Espita, con sus dos torres, vista desde la fuente de la plaza entre palmeras.Papel picado de colores frente a la torre de la iglesia de Espita, junto a una palmera.
Espita: la iglesia desde la plaza y papel picado frente a su torre. Crédito de las dos fotos: Katie & Alex.

Una parada en el camino

Del Pueblo Mágico de Espita al monte del anillo de cenotes hay poco más de dos horas de carretera. Puede ir directamente o elegir una parada según sus intereses y el tiempo que tenga. Los minutos adicionales indicados se suman al trayecto directo; el tiempo de visita se añade aparte.

La ruta directa toma la autopista 180D, que pasa cerca de Chichén Itzá, Patrimonio Mundial desde 1988. Entre sus edificios destacan la pirámide de Kukulkán, el Gran Juego de Pelota, el Templo de los Guerreros y el Observatorio, conocido como El Caracol.

  • Carretera: unos 25 minutos más que el trayecto directo.
  • Visita: reserve aproximadamente dos o tres horas; conviene llegar temprano.

Valladolid, Pueblo Mágico, queda al sureste de Espita, en sentido contrario a Seyé. Su Calzada de los Frailes lleva al antiguo convento de San Bernardino de Siena, fundado en 1552. Sumar Valladolid y Chichén Itzá en el mismo traslado exige organizar una jornada larga; Valladolid, a menos de una hora de Los Cedros, también puede visitarse durante la estancia en Espita.

  • Carretera: aproximadamente una hora más que el trayecto directo.
  • Visita: una o dos horas para el centro de Valladolid, más dos o tres horas en Chichén Itzá.

Las fachadas amarillas dan unidad al paseo, pero el interés de Izamal, Pueblo Mágico, está en cómo conviven sus épocas. El convento franciscano de San Antonio de Padua se levantó sobre un basamento prehispánico. A unas calles del atrio, la pirámide de Kinich Kak Moo queda rodeada hoy por las calles del pueblo; su núcleo ceremonial suma más de 2,500 años de ocupación.

  • Carretera: unos diez minutos más que el trayecto directo; el camino va por carreteras estatales en lugar de la autopista.
  • Parada breve: reserve aproximadamente una hora para el atrio del convento y las plazas.
  • Con más tiempo: puede dedicar medio día: amplíe el paseo hasta Kinich Kak Moo y coma en el centro antes de seguir.

Llegar a Galopina

Alberca circular de Galopina frente a dos volúmenes de techo a dos aguas, rodeados de vegetación.

En Galopina, la arquitectura sigue el relieve de un antiguo henequenal, dentro de la reserva estatal del anillo de cenotes. El despacho yucateco TACO repartió las cinco suites por el monte para que cada una mire distinto: dos en alto, con la vista abierta sobre las copas de los árboles; dos dentro de la tierra, rodeadas de vegetación endémica; la quinta, junto a la casa, con entrada propia. Todas tienen terraza privada y hamaca.

Elisa y Guillaume la describen como una casa para viajeros más que como un hotel, y reciben ellos mismos: ella se ocupa del interior y de la cocina; él, del monte, los árboles y el huerto. El día empieza con café recién molido y fruta de temporada y termina con una cena cuyo menú cambia cada día. En medio, las aves: desde la terraza o en una caminata, con los binoculares y la guía de especies de la casa. Una Llave MICHELIN · 2026.

Llegue con tiempo para disfrutar el monte y la terraza antes del atardecer.

En la práctica

  • Directo: unos 140 km, poco más de dos horas de conducción.
  • Por Chichén Itzá: unos 160 km y unas dos horas y media de conducción, más la visita.
  • Por Valladolid y Chichén Itzá: unos 200 km y algo más de tres horas de conducción, más las visitas.
  • Por Izamal: unos 130 km y algo más de dos horas de conducción, más la visita.
  • Desde Galopina, a unos 35 km de Mérida: cenotes, buceo de iniciación a cuevas, el taller de Javier Marín y una hacienda henequenera que todavía trabaja.

Revisado el 13 de octubre de 2026.

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